Historia
La historia del Consejo Nacional para la Enseñanza y la Investigación de las Ciencias de la Comunicación (CONEICC) está estrechamente vinculada con la consolidación del campo de estudio de la comunicación en México. Desde su creación en los años setenta hasta su configuración actual como red nacional de escuelas y facultades, el CONEICC ha sido un punto de referencia para articular esfuerzos académicos, definir estándares de calidad y sostener un debate permanente sobre la formación y la investigación en comunicación.
A mediados de la década de 1970, México vivía un proceso de expansión de los medios masivos y, con ello, un crecimiento paulatino de las carreras de comunicación. En 1976 existían alrededor de veinte escuelas y facultades dedicadas a este campo. En ese contexto, y tras una serie de reuniones entre directivos y académicos de distintas instituciones, el 17 de junio de 1976 se celebró la asamblea constitutiva del Consejo Nacional para la Enseñanza y la Investigación de las Ciencias de la Comunicación, A.C., con sede en la Ciudad de México. Desde su origen, el Consejo se propuso algo muy concreto: que las instituciones que enseñaban comunicación no trabajaran de manera aislada, sino coordinadas, compartiendo diagnósticos, experiencias y acuerdos comunes.
Los primeros años estuvieron marcados por la definición de Estatutos, la incorporación gradual de nuevas instituciones y la realización de asambleas generales para discutir planes de estudio, perfiles profesionales y enfoques de la disciplina. Esa etapa inicial dio paso, en los años ochenta y noventa, a un proceso de consolidación: el CONEICC comenzó a organizar Encuentros Nacionales de escuelas de comunicación de manera más sistemática y a posicionarse como referente de articulación interinstitucional en el campo. Estos encuentros no solo sirvieron para que directores y coordinadores dialogaran sobre currículo y modelos educativos, sino que también abrieron espacios para la presentación de investigaciones y el intercambio de experiencias docentes.
Un hito importante en la historia del Consejo fue la creación del Anuario de Investigación de la Comunicación, cuya publicación periódica inició en la década de 1990 y que, desde entonces, se ha mantenido de manera ininterrumpida como una revista arbitrada que reúne trabajos de investigadores de todo el país. El Anuario permitió al CONEICC pasar de ser únicamente un espacio de coordinación académica a convertirse también en un actor central en la producción y circulación de conocimiento especializado, al ofrecer un foro estable para la publicación de resultados de investigación sobre medios, comunicación política, cultura, tecnologías, educación y otros temas afines.
En paralelo, el Consejo impulsó la creación y consolidación de un Centro de Documentación especializado: el Centro CONEICC de Documentación sobre Comunicación en México, alojado en el ITESO, que hoy se reconoce como el repositorio más amplio de recursos sobre comunicación en el país. Este acervo, junto con el Anuario y otras publicaciones colectivas, ha sido fundamental para preservar la memoria del campo y ofrecer materiales de referencia para programas de licenciatura y posgrado.
La historia del CONEICC también está ligada a la construcción de una cultura de evaluación y acreditación de la calidad de los programas de comunicación. En los años noventa y dos mil, desde el propio Consejo se gestaron discusiones y comisiones de trabajo que desembocaron, en 2006, en la creación del Consejo de Acreditación de la Comunicación (hoy Consejo de Acreditación de la Comunicación y las Ciencias Sociales, CONAC), organismo dedicado a evaluar y acreditar programas de comunicación a nivel nacional. Este paso mostró la voluntad del CONEICC de ir más allá del intercambio de ideas, impulsando mecanismos formales de aseguramiento de la calidad académica.
Con el crecimiento del número de programas de comunicación en todo el país, el CONEICC reconfiguró su organización interna mediante vocalías regionales (Valle de México, Centro Occidente, Noreste, Noroeste, Golfo–Sureste, entre otras), lo que permitió articular los trabajos locales con la agenda nacional. Cada vocalía fue desarrollando sus propios proyectos: encuentros docentes regionales, congresos, publicaciones y diagnósticos sobre la enseñanza de la comunicación en su zona, alimentando al mismo tiempo las discusiones del Comité Coordinador y de las asambleas generales.
En las últimas décadas, el Consejo ha ampliado sus líneas de acción. Además de las asambleas generales y los encuentros nacionales, se han consolidado otras actividades: el Premio Nacional a Trabajos Recepcionales para reconocer tesis destacadas; alianzas estratégicas con organismos como AMIC, AMEDI, el Premio Nacional de Periodismo, CENEVAL y otros actores del ecosistema de la comunicación; la Red de Observatorios de Medios (ROM-CONEICC), dedicada al análisis e interpretación de fenómenos mediáticos; y programas de formación y actualización docente que se realizan periódicamente.
Hoy, el CONEICC agrupa a más de setenta Instituciones de Educación Superior públicas y privadas que imparten programas en comunicación y periodismo, y se reconoce a sí mismo como la principal asociación académica en este campo en México. A casi cincuenta años de su fundación, la historia del Consejo puede leerse como el esfuerzo sostenido de varias generaciones de académicas y académicos por construir un marco de colaboración, evaluación y producción de conocimiento que acompañe el desarrollo de la comunicación como disciplina y profesión.
En resumen, la historia del CONEICC es la historia de un proceso de institucionalización: de unas cuantas escuelas que buscaban coordinarse en los años setenta, a una red nacional que hoy articula programas de comunicación de todo el país; de reuniones informales y primeras asambleas, a encuentros nacionales, revistas arbitradas, repositorios digitales y organismos de acreditación; de la preocupación inicial por “enseñar comunicación”, a la convicción de que es necesario formar, investigar, evaluar y dialogar de manera permanente para que las ciencias de la comunicación respondan con rigor y creatividad a los desafíos de la realidad mexicana.