El fallecimiento de Michèle Mattelart en agosto de 2026 marca el fin de una era para las Ciencias de la Comunicación en Iberoamérica. Instituciones como el Centro Internacional de Estudios Superiores de Comunicación para América Latina (CIESPAL) y la academia en general lamentan la pérdida de quien es considerada la figura precursora indiscutible de los estudios culturales de género en nuestra región. Quienes enseñamos, investigamos y estudiamos la comunicación sentimos profundamente su partida, no solo porque representa el adiós a una mente teórica brillante, sino porque su obra nos otorgó los cimientos indispensables para desentrañar cómo los medios construyen, legitiman y perpetúan las relaciones de poder.
Contexto biográfico: De Francia al «Tercer Mundo»
Michèle de Zélicourt (quien posteriormente adoptaría el apellido Mattelart) nació en Plérin, Francia, el 22 de septiembre de 1941. Tras diplomarse en Literatura comparada en la histórica Universidad de la Sorbona en París en 1963, emprendió un viaje definitorio hacia Chile junto a su esposo y compañero intelectual, el sociólogo Armand Mattelart. Motivada por conocer de cerca las realidades del entonces llamado «Tercer Mundo», comenzó impartiendo clases en Santiago antes de integrarse de manera permanente, a partir de 1966, al Centro de Estudios de la Realidad Nacional (CEREN) de la Universidad Católica de Chile (PUC).
Fue en este efervescente contexto latinoamericano donde forjó una mirada analítica inigualable. Tras el golpe de Estado en Chile en septiembre de 1973, Michèle se vio obligada a regresar a Francia, donde continuó su labor académica enseñando e investigando en diversas universidades, integrándose al prestigioso Centro Nacional para la Investigación Científica (CNRS) y fungiendo, en 1981, como coordinadora para el Desarrollo Cultural de la UNESCO.
La revolución teórica: Género, cultura popular y poder
El vacío que deja Michèle Mattelart en las aulas y centros de investigación es inmenso porque fue pionera en analizar los medios masivos desde una intersección que muchos de sus contemporáneos ignoraban: la economía política de la comunicación y la crítica feminista. A diferencia de teóricos de la época que consideraban los contenidos dirigidos a mujeres como un subgénero menor, ella dirigió su atención analítica a la cultura popular de consumo femenino, como las fotonovelas, las telenovelas y las revistas para mujeres.
A través de sus investigaciones, demostró cómo la cultura «massmediática» diseñada específicamente para la mujer transmite valores y visiones del mundo que corresponden directamente al sistema de poder capitalista y patriarcal establecido. En la docencia, su enfoque es un faro: nos enseña a ver que detrás del entretenimiento inocuo y de los eslóganes mediáticos que prometen a la mujer un mundo maravilloso donde ella es «la única heroína», se esconden mecanismos ideológicos que recompensan la sumisión, perpetúan el rol doméstico y consolidan la dependencia cultural en contextos de profunda desigualdad social.
Un recorrido por sus obras imprescindibles
Para dimensionar verdaderamente su legado, es necesario revisitar las publicaciones que hoy son lectura obligatoria para la formación de cualquier comunicólogo y periodista:
- La mujer chilena en una nueva sociedad (1968): Coescrito con Armand Mattelart, es uno de los primeros estudios empíricos en Chile enfocados en analizar la situación y la imagen de las mujeres pertenecientes a las clases populares.
- La cultura de la opresión femenina / Mujeres e industrias culturales (1982): Estas publicaciones constituyen el corazón de su marco teórico sobre género. En La cultura de la opresión, abordó magistralmente el papel de los medios y la industria cultural en la reproducción de las desigualdades sociales, demostrando cómo la publicidad y la televisión legitiman formas de dominación ideológica y de consumismo en América Latina. Es un referente absoluto para estudiar el imperialismo cultural desde la mirada de género.
- Los medios de comunicación en tiempos de crisis (1981): Esta obra, coescrita con Armand, nos legó una advertencia aún vital y vigente. En ella se analiza cómo, en momentos de inestabilidad política y social, los discursos mediáticos tienden a manipular a la opinión pública, propiciando un repliegue hacia códigos morales y políticos profundamente conservadores.
- El carnaval de las imágenes. La ficción brasileña (1987): Un lúcido análisis enfocado en la ficción televisiva, abordando el impacto narrativo, social e identitario de la telenovela brasileña en el imaginario colectivo.
- Pensar sobre los medios (1988) e Historia de las teorías de la comunicación (1997): Ambas obras, publicadas en coautoría con Armand Mattelart, fungen como los manuales definitivos y de referencia fundamental que han estructurado el mapa y la historia del pensamiento comunicacional para el mundo hispanohablante durante el último medio siglo.
Nuestro compromiso en las aulas y la investigación
Reconocida por su influencia fundamental en la disciplina y galardonada con doctorados honoris causa por instituciones como la Universidad de Valladolid y la Universidad de Málaga en España, Michèle Mattelart transformó nuestra manera de abordar la comunicación. Su partida, acaecida pocos meses después del fallecimiento de su esposo a finales de 2025, cierra definitivamente un ciclo fundacional en la historia del pensamiento crítico comunicacional.
A la comunidad académica nos duele su ausencia porque perdemos a la investigadora que nos enseñó a desconfiar de las «evidencias» mediáticas. El mejor homenaje que podemos rendirle desde los espacios académicos, nuestras cátedras y nuestros proyectos de investigación es mantener inquebrantable esa lente analítica. Su obra nos exige seguir cuestionando a quién sirven realmente los modelos culturales de las industrias del entretenimiento y enseñar a las nuevas generaciones de periodistas y comunicólogos a develar incansablemente las estructuras de poder que habitan detrás de la pantalla.