No cabe duda de que estamos en la civilización de la interconexión y de la información permanente. Los avances tecnológicos nos han permitido contar con interacciones simultáneas con diversas personas en otros lugares, países e incluso continentes. La inmediatez de una denuncia a través de las redes sociodigitales ha servido para evidenciar actos que anteriormente pasaban inadvertidos, tal vez por no ser cubiertos por un medio de comunicación, o bien porque se buscaba establecer un cerco informativo. Incluso cuando se han presentado desastres naturales, se generan plataformas colaborativas por medio de las redes sociodigitales, las cuales han servido para brindar apoyo solidario a las personas afectadas.
En este sentido, se vuelve imperativo pensar en las necesidades y los hábitos de consumo de información por parte de las generaciones que a diario conviven en los espacios públicos y en los entornos digitales. No sólo refiriéndonos a las personas nacidas en los ambientes que utilizan los recursos tecnológicos como una actividad casi natural, sino también a quienes nos educaron con los medios de comunicación masiva y tuvimos nuestra infancia en el siglo pasado.
Ahora podemos ser testigos de la trascendencia de la comunicación como un campo de batalla estratégico, en donde la interacción a través de los entornos digitales otorga una sensación de contribuir directamente en la dinámica informativa, ya sea con opiniones que se publican de inmediato, cuando se comparte una publicación para aumentar el impacto entre nuestros contactos, amigos o seguidores, o también cuando se da un like o valoración a la publicación.
Por tanto, este texto proporciona temas que son fundamentales para comprender el origen de las notas falsas –erróneamente llamadas noticias falsas– y su utilización como agentes de desinformación y ruido en la llamada era de la posverdad. También permite entender cómo una información enfocada a los ámbitos emocionales, y en circunstancias específicas, puede convertirse en viral y que antes de ser desmentida haya generado impactos importantes en la percepción de las personas que se informan mediante sus dispositivos móviles y no están acostumbradas a corroborar la información.
Por ello, el esfuerzo y la metodología utilizada en este trabajo para descubrir no sólo a las notas falsas, sino también su estructura y repercusión para la opinión pública, se vuelven fundamentales para valorar la importancia de la labor periodística y su método de cobertura e investigación para informar adecuadamente a la sociedad. Más aún, por aplicarse en los mensajes relacionados con el proceso electoral para la elección presidencial en México en el año 2018, después de la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos y los escándalos relacionados con Facebook y Cambridge Analytica.
Ante una era de narrativas y agendas discursivas que buscan convertirse en el foco de atención mediática en los espacios tradicionales y digitales, cada elemento sospechoso de información se debe verificar para llenar las lagunas informativas que pretenden establecer las notas falsas. De ahí que el aprendizaje brindado en este ejercicio por parte de estudiantes y académicos de las diversas instituciones de educación superior que formaron parte de este trabajo, nos permite valorar a la labor periodística como referente de la información verificada, de suma importancia para la toma de decisiones en un ambiente democrático y con respeto a la libertad de expresión.
La prospectiva de la dinámica informativa en las redes sociodigitales como un campo relativamente nuevo de estrategias comunicativas, todavía tiene mucho por delante en relación con la programación de los algoritmos, la inteligencia artificial y la minería de datos. Por tal situación, es imperante reconocer hasta dónde se promueven entornos de polarización y enfrentamientos que poco promueven la integración y el diálogo constructivo para la evolución de la sociedad. Sin embargo, gracias a propuestas como la presentada aquí, ahora sabemos más y tenemos 12elementos para reforzar nuestra formación profesional y apoyar a que el ambiente informativo sea un clima que aporte beneficios a un público informado adecuadamente.
Lic. Edgar Gabriel Lara Granados
Jefe de la Licenciatura en Comunicación y Periodismo
FES Aragón, UNAM