La comunicación, como ha señalado Castells (2009), es el espacio donde se construyen las relaciones de poder, e Internet ha sido, sin duda, un medio que no solo ha planteado un cambio en la forma como las personas se relacionan entre sí, sino que ha creado un espacio para el ejercicio de la comunicación política, por ser una tecnología que fortalece la interacción.
En las sociedades modernas el gran incremento en el uso de la tecnología y el Internet ha sido constante en los años recientes. El proceso de formación y el ejercicio de las relaciones de poder se ha transformado en el nuevo contexto organizativo y tecnológico derivado del auge de las redes de comunicación. El desarrollo de las tecnologías de información y comunicación, herramientas indispensables para el progreso social, ha modificado todos los entornos. La comunicación virtual es parte fundamental de nuestra cotidianeidad.
En la actualidad la forma dominante de Internet son las redes sociales, un “espacio de autonomía, un espacio que sirve a la vez de agrupamiento, de debate, de codecisión y de laboratorio de experimentación de nuevas formas de democracia deliberativa” (Castells, 2014, p.11). Hemos transitado de un mundo de comunicación de masas a un mundo en que esta coexiste con la “autocomunicación de masas”, que se caracteriza por estar integrada por mensajes autoproducidos, cuya emisión es autodirigida, y la recepción es autoseleccionada entre los participantes en el proceso comunicativo, en donde todos somos emisores y receptores a la vez (Castells, 2009). El surgimiento de las redes sociodigitales, nuevos espacios públicos, constituye uno de los fenómenos más importantes de los últimos años, en lo que algunos han denominado la etapa posmoderna de la comunicación política. La interacción es la clave principal de estas redes sociales, que han hecho posible el vínculo entre gran cantidad de personas, ya sea porque comparten los mismos intereses, o porque opinan diferente, la herramienta les permite desarrollar, intercambiar y compartir información libre e inmediatamente.
Por el uso creciente de las redes sociodigitales en el campo de la comunicación política, en nuestros días resulta poco concebible plantearse una campaña electoral sin tener perfiles en las principales plataformas digitales como Twitter, Facebook, Instagram, que han representado para los actores políticos la necesidad de introducir nuevas prácticas y estrategias de comunicación con sus electores. Al mismo tiempo, los ciudadanos han tenido a su disposición mecanismos para producir y difundir sus propios contenidos, lo que les permite participar en la conversación política. Además, el surgimiento de las redes sociales digitales ha reconfigurado lo que se tenía como establecido, hoy el papel de los medios tradicionales en la política ha sido cuestionado. Nos encontramos en un escenario de surgimiento de nuevas dinámicas y la transformación de actores y procesos que dominaron la comunicación política durante el pasado siglo y que se están adaptando al nuevo contexto.
Las redes sociodigitales renuevan el proceso de la comunicación debido a que los diversos actores políticos pierden el control sobre los canales comunicativos tradicionales. Para los usuarios de estas redes ya no es suficiente ser receptores de mensajes, se han convertido en prosumidores, lo que ha generado una profusión de contenidos que algunos consideran el origen de una cultura de participación que permite el empoderamiento de la ciudadanía. Las redes han significado la promesa de un debate político más enriquecedor, con una mayor participación de la ciudadanía.
En la comunicación política la tecnología digital hace posible producir y difundir los propios contenidos y convertirse en actores comunicativos, y con esa base activar procesos de automediación para construir su propia narrativa, en muchos casos contrahegemónica y crítica. La automediación es uno de los principales campos de actuación del activismo político on line.
La participación ciudadana en la era digital está fomentando una “cibercultura crítica” que busca contagiar a los usuarios de la red (Scolari, 2008). Los usuarios de la red no solo consumen, producen y difunden información, también cuestionan a la clase política. Las redes sociodigitales han reconfigurado los paradigmas comunicativos desde los que se ejercía influencia en la ciudadanía. Hoy el ciberactivismo ciudadano, a través de distintos movimientos sociales en el mundo, deja constancia del proceso de empoderamiento que viven los ciudadanos a través del debate público y la acción colectiva. Aun en las áreas geográficas de menor desarrollo los ciberciudadanos ganan terreno rápidamente.
A la pregunta sobre el porqué la gran importancia de las redes sociodigitales en la comunicación política, es posible señalar que la influencia del mensaje que se logra en las redes es muy importante, porque permiten reproducir comentarios sobre una idea o adoptar una postura sobre un tema, lo que resulta fundamental en los procesos electorales para lograr un mayor número de adeptos. Constituyen herramientas idóneas para obtener votos o crear una comunicación que permite ofrecer una imagen determinada de un candidato. Sobre esta posibilidad de incidir en el comportamiento y simpatía de los electores, se afirma que los nuevos medios de comunicación basados en la comunicación digital son más democráticos, porque hacen posible la participación de un mayor número de personas. Sin embargo, es necesario tener presente que las redes pueden incidir en la participación, pero no promoverla por sí solas, como señala Meneses (2012). Depende de la disposición de los actores involucrados como partidos, candidatos, órganos electorales y ciudadanos internautas.
Algunas de las razones por las que las redes sociales como Facebook son utilizadas cada vez más en política son que permiten transmitir mensajes sin límite de extensión, en los que se incluyen otros elementos que hacen posible la interacción con el usuario de una manera sencilla. El poder disponer de una página pública sin restricción de seguidores ha hecho que esta red sea esencial en las estrategias de campañas políticas. La otra red social con gran presencia en la comunicación política, Twitter, tiene usuarios más politizados y predominantemente consumidores de información que hacen de esta red social una herramienta de gran influencia para reaccionar ante hechos coyunturales.
Un principio de la comunicación política es el de hablarle de manera inteligente a los electores, dirigiendo los mensajes precisos a las personas correctas. Comunicarse masivamente, pero al mismo tiempo de manera personalizada. Todo esto lo permiten las redes sociodigitales, que, si bien no son instrumentos decisivos en las elecciones, pero ya no pueden evadirse.
Refiriéndonos a los procesos electorales en México, debemos recordar que, como señala Castells (2009), las campañas electorales inciden sobre las inclinaciones de los votantes, activando o desactivando procesos emotivos y cognitivos. Desde las elecciones de 2012 se podía observar que la comunicación política avanza en un proceso de personalización e individualización de las contiendas políticas, donde lo más importante ya no son los partidos ni sus programas, sino el perfil del candidato. En la elección presidencial de 2018 las redes sociales se constituyeron como los principales medios de interacción entre los ciudadanos interesados en el proceso.
Algunas cifras que nos dan una idea de la relevancia de la elección: El primero de julio de 2018 los mexicanos elegimos presidente y en los 32 estados de la República se contendieron un total de tres mil 400 cargos públicos; con excepción de Baja California y Nayarit, en el resto de las entidades federativas se celebraron comicios locales, en lo que constituyó la elección más grande en la historia de México.
De acuerdo con información del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), México tiene una población de 123.5 millones, de los cuales 89 millones 123 mil 355 se encontraban registrados en la lista nominal del Instituto Nacional Electoral (INE) para ese proceso electoral, lo cual significa el 72.16 por ciento de la población.
Según el “14º. Estudio sobre los Hábitos de los Usuarios de Internet en México 2018”, de la Asociación de Internet.mx, el 79.1 por ciento de los mexicanos está conectado a la Red. El 66 por ciento de los internautas son mayores de 18 años y pasan la mayor parte de su día navegando en Internet, y el uso de las redes sociales es su actividad más frecuente. Esto significa que más de la mitad de los mexicanos con credencial para votar están expuestos todos los días a la información que circula a través de esas herramientas digitales. Facebook es la principal red social utilizada con 98 por ciento, seguida de WhatsApp con 91 por ciento, YouTube 82 por ciento y Twitter 49 por ciento.
A diferencia de los medios tradicionales, el fenómeno de las redes sociodigitales, por ser nuevo, ha sido poco estudiado. De ahí la importancia de los trabajos que incluye este libro, que muestran resultados del proyecto de investigación Análisis del ecosistema de redes y medios sociodigitales en el modelo de comunicación electoral implementado en la contienda presidencial de 2018.
El análisis realizado se basa en el discurso de las interacciones que realizaron los usuarios de la red sociodigital Twitter en el contexto del proceso electoral. Además de la textualidad se indaga sobre la hipertextualidad, uno de los rasgos de las nuevas formas de comunicación. Se trata del nuevo discurso en la red, denominado también politainment, constructor de narrativas y mensajes.
Se aborda también el análisis de las emociones expresadas por los usuarios de Facebook durante la contienda electoral, aspecto de gran relevancia, si consideramos que, como sostiene Castells (2009, p. 202), “la cognición política está modelada por las emociones”, componente que condiciona la eficacia del procesamiento de la información relativa a candidatos.
Un estudio sobre las notas falsas y el análisis de la labor de Verificado 2018, proyecto de periodismo colaborativo creado durante el proceso electoral, complementa este trabajo que aporta al conocimiento de las redes sociodigitales y su incidencia en la actividad política.
Para quien escribe estas líneas es una enorme satisfacción participar de la entrega a la academia y a la sociedad, del resultado de un esfuerzo de colaboración entre miembros de diferentes instituciones de educación, públicas y privadas, que 9 consecuentes con su línea de investigación han hecho uso de los recursos que ofrece la comunicación digital para coordinarse y lograr el objetivo de su proyecto.
Dra. Blanca Chong López