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La retórica digital del discurso político electoral en Twtter: análisis del logos, ethos y pathos.

Nuestro lugar, nuestra voz en las redes del politainment.

Nuestro lugar en el mundo está hoy determinado por el lugar que ocupamos en una red, en cuanto a si somos el centro, la periferia o el nodo que vincula una co-munidad de personas con otra. Como bien señalan Nicholas Christakis y James H. Fowler: “las personas se colocan en situaciones de riesgo no tanto por quiénes son, sino por a quién conocen, es decir, en virtud del lugar de la red en que se encuentran y de aquello que les rodea” (2010, pág. 117).

Las redes sociales se han convertido en el mapa por el cual hoy circulan personas, organizaciones, marcas, gobiernos, identidades y expresiones socio-culturales. En las redes se hacen patentes esos rostros asimétricos que definen las expresiones culturales y la opinión pública. En ellas se difunden emociones, ideologías, gestos altruistas; se organizan movimientos sociodigitales, se vinculan individuos…

¿Con quién hablan las personas de aquellos temas que consideran impor-tantes? Hoy la vida se construye en red, en conexión, estableciendo vínculos. De acuerdo al informe realizado por Comscore: El Estado Social Media Marzo 2021 (2021), hoy sabemos que el 82.5% de los latinoamericanos accedieron a redes so-ciodigitales principalmente desde una plataforma móvil. Destaca la participación principal de Brasil con 97.9% de penetración, 92.3% en México, 91.1% en Argentina, por mencionar tan sólo tres de los países con mayor participación.

El tiempo promedio de uso desde una plataforma móvil al mes fue de 182 minutos, disminuyendo el uso en computadoras de escritorio, comparado con el 2019. Números que contrastan con las grandes brechas y desigualdades que evidencian.

Las redes sociodigitales más frecuentadas son Facebook, Instagram, YouTube y Twitter. En esta última, el 40% de los usuarios hacen uso de ella diariamente. Las publicaciones generaron 23.7 billones de interacciones, equivalentes a 67 millones de interacciones diarias tan sólo en 2020. México registró 16.4 millones de publicaciones con más de 6.7 billones de interacciones y un promedio de 374 interacciones por post.

En toda América Latina, Instagram se llevó el 49% del share de las acciones en redes sociodigitales frente a Facebook con el 44% y Twitter con el 7 por ciento. México registró una proporción similar a la región: 51% Facebook, 37% Instagram, 7.5% Twitter y 3.5% YouTube. Los influenciadores representan hoy el 6.5% total de las publicaciones que se realizan en la región y el 52% de los causantes de todas las interacciones. Los temas políticos representan el 6% de la agenda temática de los contenidos que circulan en redes.

En México, en particular, existen 84.1 millones de internautas que representan el 72% de la población. 92% de ellos acceden a internet por un teléfono celular. La actividad más realizada en línea consiste en acceder a redes sociodigitales (86.8%) haciendo uso de ellas 6.8 días a la semana. Para fines de este libro es destacable que el 62.9% conoce Twitter, pero sólo el 15.6% lo usa (Asociación de Internet MX, 2021). No obstante, es hoy la principal plataforma para incidir en la opinión pública y generar agenda en temas socio políticos.

Como podemos ver, las redes sociodigitales se han convertido en la principal plataforma en internet para contar historias, compartir la vida y sirven de puerta de entrada, puente de conexión y camino para llegar al otro.

Ahí, muchos usuarios han descubierto que no se encuentran solos en el universo y que existen millones de usuarios con los que pueden compartir sus inquietudes e intereses.

Ya Roger Silverstone afirmaba: “Nuestro mundo mediatizado se está inun-dando rápidamente de mensajes y llamados que hay que oír; un empalago de información, de placeres, de persuasiones, para comprar, votar, escuchar” (Silverstone, 2004).

La descentralización de la persona en la acción comunicativa digital que fluye por las redes sociodigitales coloca en la agenda mediática temas como privacidad, confidencialidad, veracidad, honestidad, desregulación, indecencia, obscenidad, pornografía, equidad, justicia social, derecho y acceso a la informa-ción, libertad de expresión y manipulación. ¿Qué alternativa hay para involucrar al usuario en la reflexión-acción ante estas temáticas? La vía que se propone es la alfabetización medial e hipermedial.

Una alfabetización medial e hipermedial integral permitiría: 1) educar para la recepción crítica, activa y propositiva; 2) formar a los individuos éticamente y para la autorregulación, la responsabilidad creativa y el manejo de la responsabi-lidad legal; 3) educación para la comunicación y la mediación ética de la realidad.

Mediante la alfabetización medial e hipermedial se puede profundizar en la acción educativa en la familia, la escuela y la sociedad; instruir y guiar a niños y jóvenes; formar juicio crítico en receptores; establecer un diálogo comprometido con los dueños de los medios y los anunciantes; fomentar un espíritu creativo que promueva la vida como una experiencia significante; impulsar el sentimiento artístico y la conciencia de la propia responsabilidad; dominar las técnicas de difusión que impulsen una educación en medios e hipermedios; promover con-tenidos que construyan una vida plena de sentido; plantear una comunicación humanizada que dignifique los espacios; insistir en la coparticipación activa de todos los sectores sociales involucrados para dignificar la condición humana; desarrollar prácticas multialfabetizadoras.

Todo ello porque el discurso abierto, que impulsan las redes sociodigitales, es como señalaba Umberto Eco: “una llamada a la responsabilidad, a la elección individual, un desafío y un estímulo para el gusto, para la imaginación, para la inteligencia” (1990, pág. 37).

¿Por qué partir desde las redes sociodigitales para analizar la retórica di-gital del discurso político electoral? Las redes sociodigitales, tal como alguna vez enunció Roger Silverstone refiriéndose a los medios de comunicación, están hoy en el centro de la experiencia, en el corazón de la capacidad de muchos usua-rios para encontrarle un sentido al mundo en el que viven (Silverstone, 2004). Las redes constituyen hoy un nuevo campo, un territorio de interacción entre las personas, donde se posicionan como actores; donde circulan sus saberes, donde se hibridan sus expresiones.

Las redes sociodigitales les están permitiendo a las personas: 1) conectarse con sus seres queridos y pares generacionales académicos y profesionales; 2) re-unir amistades; 3) encontrar trabajo; 4) compartir intereses, inquietudes y moti-vaciones; 5) definir su posición ideológica y política en el mundo. En el día a día, en el mundo off line, las redes sociodigitales parecen estar ocultas y se vuelven más valiosas dependiendo de las conexiones que logran hacer visibles. Las re-des sociales digitales (RSD) lo que aportan desde su aparición es la visibilidad de dichas conexiones. Lo que los usuarios buscan en ellas es establecer o reforzar sus contactos.

Escribir en las redes sociales digitales implica dominar el lenguaje de interacción web. Internet tiene formas particulares de sintaxis, semántica y pragmática que van más allá de los códigos tradicionales de programación.

No hay que perder de vista que las redes sociales digitales son estructuras conformadas por individuos que se vinculan para establecer distintos tipos de relaciones, así como para potenciar las interrelaciones internas y externas que ya tenían con otros grupos. Ahí las personas desean: 1) interactuar para satisfacer sus necesidades y llevar a cabo roles específicos; 2) compartir un propósito determinado; 3) interactuar mediante herramientas que facilitan la cohesión entre todos los miembros; 4) administrar sus contactos; 5) crear contenidos de interés para los demás (Paz Pellat, Cabrera Márquez, & Sánchez Olguín, 2009).

En las redes se han alterado los modos de participación y co-producción de sentido. Las redes sociodigitales cumplen ahora funciones que van desde: faci-litar la comunicación entre sus miembros; tender redes solidarias; fortalecer la socialización de los sujetos; servir de espacio para debatir ideas y convertir a los usuarios en fans de un tema, un producto, un servicio, una marca o un candidato. Pero de igual forma, se han convertido en un campo de batalla para la alteración de la opinión pública o la fragmentación social a través de la polarización y los discursos de odio.

Las redes están tomando los medios e hipermedios como soporte cultural generacional. Mientras que los internautas se comunican con y a través de diferentes medios. Circulan de una pantalla a otra. Transitan en estos espacios complejos para otorgarse a sí mismos un lugar para autoproducirse e insertarse socialmente. Dejan de lado la actitud pasiva para ser consumidores activos y, a su vez, productores de contenido simbólico socializador.

Ante la emergencia del prosumidor, la creación se ha vuelto continua y colectiva declinando la figura del autor en los contenidos que se convierten en virales. Las interfaces de conexión y convergencia son múltiples. Los cibernautas se sienten parte de una era de la participación en la que el mensaje es el lugar del diálogo y batalla; el mensaje es una posibilidad de inventarse y reinventarse ante los otros.

Hoy las audiencias buscan protagonismo, ser parte de la producción cultural y la construcción simbólica de las ideologías no dominantes. Impera en las redes el discurso sobre sí mismos, las narrativas que exacerban el yo. Existe en sus diálogos un culto a la imagen. En la red sociodigital pareciera que todo “está ocurriendo aquí”. Impera un fenómeno de cultura internacional con retoques locales. Las redes sociodigitales se convirtieron en un territorio transfronterizo. Las grandes tendencias que fluyen por sus hilos se desagregan en micro tendencias.

En este libro: La retórica digital del discurso político electoral en Twitter: análisis del logos, ethos y pathos. Aportaciones de la Ciencia de datos en el estudio de temas y sentimientos, se indaga justo eso: la nueva forma discursiva del entorno digital, la manera en cómo la comunicación política formula narrativas y significados desde la argumentación metalingüística que permite un post, un tuit, un meme, una frase, una cita y que finalmente se traduce en una emoción.

La Ciencia de datos hoy ofrece al campo de la comunicación un terreno de exploración, gestión y visualización de grandes volúmenes de información obte-nida desde plataformas concretas como Twitter. Almacenar, procesar y realizar análisis descriptivos de información en formato de grafos para descubrir relacio-nes abren un campo al Análisis de Redes Sociales (Social Network Analysis, SNA).

Este libro nos permite entender las estructuras sociales desde las teorías de grafos para hacer más comprensible las interrelaciones que se dan entre los grupos, los individuos, los candidatos y las posiciones políticas en un ecosis-tema particular.

Los interesados en comprender el uso de los grafos, las características de las redes, los modos de analizar los nodos de una red, identificando grupos de perte-nencia desde sus voces discursivas, encontrarán en este texto cómo se alteran las emociones y se visualizan las mismas haciendo minería de información.

Con este entrecruce interdisciplinario entre ciencias sociales, comunicación, lingüística, retórica, ciencias del comportamiento, matemáticas, estadísticas, ciencias computacionales y ciencias de datos llevamos la comprensión social a la visualización del fenómeno desde lógicas centrales, periféricas y nodales.

El fenómeno político es modelado en este libro desde las interrelaciones discursivas divididas en tres ejes: el logos, el ethos y el pathos. Así indagan la comunicación política emergente en Twitter, la construcción del discurso político electoral, la argumentación lógica que se da en los candidatos a la presidencia de la República. De igual forma, se podrá entender la presentación del ethos de los candidatos en sus formas narrativas, así como las pasiones que se vierten en el dis-curso político. Resulta de gran interés la aportación que ofrece la Ciencia de datos al análisis de los temas, sentimientos y la interacción política.

Sin duda, el texto ayudará a repensar nociones como agenda, encuadre, pri-micia, narrativa, identidad, debate y articulación social. Los autores nos llevan a pensar la agenda pública como un rango de emociones articuladas y narradas desde la textualidad y la hipertextualidad que van del mundo análogo al digital.

El libro nos permite entender la potencialidad técnica que esta mirada interdisciplinar ofrece para comprender la cultura política y las nuevas formas de comunicación.

El texto confirma que estamos ante una generación de ciudadanos cuya vida se ha vuelto un continuum entre lo online y lo offline; las redes sociodigitales les permiten comprobar su propia existencia, su posición política, su construcción de ciudadanía; a través de ellas forman una cultura de conectividad e inmediatez. Esta generación posliteraria, visual, acelerada, sobrecargada de información y medios, tiene un arraigo profundo con la tecnología. Estos ciudadanos screenagers se han habituado a vivir entre medios. La vida política descrita aquí es la vida mediatizada, digital y conectada; es la vida del tiempo libre acumulado, la del tiempo de consumo, de la socialización; la vida que ha hecho de la política una extensión de la industria de las experiencias mediáticas, de la comunica-ción y del entretenimiento.

Dr. Jorge Alberto Hidalgo Toledo
Ex Presidente de la Asociación Mexicana de Investigadores de la Comunicación y del Consejo Nacional Para la Enseñanza y la Investigación de las Ciencias de la Comunicación Huixquilucan, Estado de México
02 de septiembre de 2021.

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